jueves, 21 de abril de 2016

Llueven cenizas de supernova sobre la Tierra

Explotó en nuestro vecindario galáctico en los últimos millones de años y todavía hoy esparce su material radiactivo

Burbuja inmensa en la Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea que se formó por la muerte explosiva de grupos de estrellas masivas. Los rayos cósmicos que llegan a la Tierra se crean y son acelerados por explosiones similares - Gemini South Telescope

Hace tan solo unos días, dos equipos de investigadores anunciaban que múltiples supernovas, explosiones masivas de estrellas que se quedan sin combustible y se colapsan, han bombardeado nuestro planeta en los últimos 10 millones de años. La prueba, desechos radiactivos (hierro-60) en muestras de sedimentos del Pacífico, el Atlántico y el Índico. Ahora, científicos de la Universidad de Washington en St. Louis cuentan en la revista Science que han detectado los mismos restos en los rayos cósmicos que atraviesan el espacio y han llegado a una conclusión similar: una supernova explotó en nuestro vecindario cósmico en los últimos millones de años, esparciendo su contenido sobre la Tierra incluso en el día de hoy.
El hierro-60 fue detectado utilizando un Espectrómetro de Isótopos de Rayos Cósmicos (CRIS, por su sigla en inglés) ubicado a bordo de la nave espacial ACE (Explorador de Composición Avanzado, o Advanced Composition Explorer en inglés), perteneciente a la NASA, que actualmente se encuentra orbitando entre la Tierra y el Sol. La información recopilada durante casi 17 años permitió la detección de solo 15 de estos núcleos poco frecuentes. Dado que el hierro-60 es radiactivo y tiene una vida media de 2,6 millones de años, estos núcleos deben haberse formado en una supernova relativamente cercana dentro de los últimos millones de años.
Los autores afirman que existe un retraso entre el momento en que estos núcleos se formaron y aquel en el que ocurrió su aceleración, lo cual sugiere que al menos una supernova más explotó cerca y contribuyó a dicha aceleración. Los autores sugieren que lo más probable es que el hierro-60 detectado por el Espectrómetro de Isótopos de Rayos Cósmicos provenga de supernovas que causaron la muerte de estrellas masivas en la asociación estelar vecina de Scorpius-Centaurus.


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