domingo, 31 de mayo de 2015

¿Los niños deben aprender a quedarse con hambre o hay que darles de comer siempre que lo pidan?


El secreto está en saber detectar si el niño tiene realmente hambre o si simplemente tiene un capricho.
El hambre es un mecanismo regulado por el organismo en el que se desencadenan múltiples señales que hacen que sintamos que tenemos hambre cuando realmente necesitamos comer. Sin embargo, hay veces que no tenemos hambre realmente, pero sí que nos apetece un alimento determinado como un trozo de pastel o golosinas. Si este es el caso, debemos intentar limitar las ocasiones en las que les damos este tipo de alimentos para no convertirlo en un hábito.
Hay que tener en cuenta que cada niño es único y tiene unas necesidades de ingesta diferentes, no todos los niños necesitan comer la misma cantidad de comida. Si además, comparamos entre hermanos, en función de la edad que tengan también deberán comer más o menos comida. Por tanto, en general, debemos fiarnos y respetar el hambre del niño, siempre teniendo en cuenta que la alimentación global debe ser variada y equilibrada y que les debemos educar para la adquisición de unos buenos hábitos alimentarios.

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