miércoles, 13 de mayo de 2015

Descubren una estrella fantasma cerca de Delta Cephei

Averiguan que uno de los astros más estudiados y que se usa para medir las distancias en el Universo es en realidad un sistema binario, con dos hermanas

Las cefeidas se usan como faros para averiguar las distancias y la estructura del Universo

Delta Cephei es una estrella supergigante 43 veces mayor que el Sol. Es inmensa y muy brillante y recibe su nombre de un rey vanidoso llamado Cefeo. Además, tiene una peculiaridad que la hace muy especial: es una estrella que late. Es capaz de contraerse y de dilatarse como un enorme globo de cumpleaños, y completa cada ciclo en poco más de cinco días.
Además es una de las estrellas más estudiadas. Por un lado porque representa a toda una categoría de estrellas muy grandes y que palpitan muy rápidamente, llamadas cefeidas. Por otro lado porque las cefeidas se utilizan como faros cuya luz le permite a los astrofísicos estimar a qué distancia están unas cosas de otras en mitad del Universo. Pero ahora, un grupo de astrofísicos que ha trabajado en el telescopio Mercator, en La Palma, ha descubierto que esta vieja conocida aún guardaba un importante secreto: Delta Cephei tiene una hermana más pequeña que orbita cerca de ella. El hallazgo, publicado este martes en la revista «The Astrophysical Journal», supone que, aparte de variable y supergigante, esta estrella es binaria.
«Estábamos impactados: a pesar de toda la atención que Delta Cephei ha recibido estos años, nos faltaba una pieza fundamental de la información», ha declarado Richard Anderson, el director de la investigación en la que han participado científicos de la Universidad de Génova (UNIGE), de la Universidad Jhons Hopkins y la Agencia Espacial Europea (ESA). «Este descubrimiento nos recuerda que siempre queda algo por aprender. Si incluso una de las cefeidas más cercanas mantiene estos secretos, ¿quién sabe que descubriremos en las que están más alejadas?».
Aparte del impacto que les ha supuesto a estos científicos averiguar que incluso las cosas que mejor se conocen aún deparan grandes sorpresas, puede resultar inquietante pensar que una de las estrellas que ha servido para calcular distancias y determinar la estructura del universo, tanto pasada como futura, no fuera en realidad como se pensaba.
Pero, en opinión de Anderson, «nuestro estudio no pone en entredicho la escalera de las distancias cósmicas (las distintas metodologías con la que los astrónomos calculan las distancias), pero sí podría mejorar la precisión de cada peldaño y beneficiar a la cosmología». De hecho, los investigadores afirman que los nuevos datos que han recogido les permitirán medir la órbita y la distancia de Delta Cephei con mayor precisión.
El nuevo descubrimiento se ha producido en el telescopio Mercator, de la Palma, cuando los científicos usaban una técnica de espectroscopía de alta precisión, que es capaz de estimar las velocidades de cuerpos muy pequeños, como planetas, gracias al efecto Doppler (cuando un cuerpo se aleja del observador, la luz se desplaza al rojo, al igual que cuando una sirena de un coche de policía se aleja, las ondas se alargan y l sonido se hace más grave).

El baile de las hermanas

Así se dieron cuenta de Delta Cephei no se acerca al sol de forma constante, sino que va dando «saltitos», como si alguien pegara pequeños tirones. Y eso solo puede ser cosa de otra estrella que gira en torno a Delta Cephei pero que no puede verse porque su brillo queda enmascarado. Además, según sus primeros cálculos la nueva vecina debería de tener una masa 10 veces menor a la de su hermana mayor.
Además, al parecer esta pareja de estrellas está muy cerca y podría ser muy interesante estudiarlas para entender cómo interaccionan las binarias y en general cómo evolucionan las estrellas. «Estamos esperando los resultados de las medidas tomadas (...). Nos permitirán trazar de forma precisa el turbulento pasado de Delta Cephei (...) ¡Es una aventura fascinante!».

La astrónoma en la sombra

Este viaje comenzó en el año en que se hundió el Titanic, cuando la astrónoma estadounidense Henrietta Leavitt descubrió que había una relación entre la luminosidad de las cefeidas (la cantidad de luz emitida por la estrella) y su período de pulsación (el tiempo que tardan en pasar del brillo máximo al mínimo). Al comparar la luminosidad estimada a través de este cálculo, con el brillo aparente de la estrella (la cantidad de luz que se percibe de ella en la cúpula celeste), Leavitt encontró una forma de estimar la distancia a la que estaban estos cuerpos y por lo tanto los astros de los alrededores.
Y, aunque son necesarias otras mediciones para hacer buenos cálculos de distancias, Leavitt sentó las bases de la cosmología actual al permitir calcular con la distancia otros parámetros como el tamaño o la masa. Sin embargo, en el universo de astrónomos masculinos en que trabajó,no recibió ningún reconocimiento.
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