lunes, 18 de mayo de 2015

Confirman que los machos son un arma secreta contra la extinción de las especies

Una población formada solo por hembras podría producir más descendientes. Ahora, un estudio en escarabajos confirma que los «varones» mejoran la salud de las poblaciones a largo plazo

UNIVERSITY OF EAST ANGLIA
Se cree que cuando las hembras escogen entre los machos hay un filtro que selecciona los «mejores» genes

Algunos animales lo tienen muy fácil para reproducirse. Solo tienen que partirse en pedacitos (este proceso se conoce como gemación) para dar lugar a descendientes idénticos a ellos. Pero la mayoría ha optado por complicarse la vida y recurrir a la reproducción sexual, en la que hay machos, hembras y unas células especializadas llamadas gametos. Esto supone una serie de problemas inmediatos que hacen que ya no sea tan sencillo como partirse por la mitad. Por ejemplo, solo las hembras se dedican a «producir» descendientes, y además los miembros de la pareja están obligados a econtrarse para reproducirse. A veces incluso tienen que unirse físicamente a través de la cópula, lo que no siempre es fácil de lograr y puede resultar arriesgado en un medio natural normalmente hostil.
Desde hace tiempo, y de acuerdo con la teoría de la selección sexual, se considera que si existe este tipo de reproducción tan refinada es porque supone alguna ventaja para los animales. ¿Por qué si no gastar energías en el cortejo o en producir millones de gametos? Se cree que la principal razón es la generación de variabilidad genética, es decir, en el desarrollo de individuos genéticamente diferentes a partir de una combinación aleatoria de los genes de los padres, lo que sería como guardar en el banco unos ahorros en forma de genes para lo que pueda pasar mañana (como la erupción de un volcán o un cambio drástico en las condiciones ambientales). Pues bien, un estudio realizado con participación del CSIC ha encontrado nuevas pruebas que muestran la importancia de la selección sexual, ya que sostiene que lacompetencia entre machos es un antídoto contra la extinción de las especies y una forma de mejorar la salud de la población. El hallazgo, publicado en la revista «Nature» este lunes, se ha producido al estudiar varios grupos de escarabajos en el laboratorio.
«Nuestra investigación muestra que la competencia reproductiva entre machos proporciona un importante beneficio, ya que mejora la salud genética de las poblaciones», ha explicado Matt Gage, el director del estudio e investigador en la Universidad de East Anglia. «La selección sexual actúa como un filtro que elimina las mutaciones genéticas dañinas, y ayuda a las poblaciones a florecer y a evitar la extinción a largo plazo».
En opinión de estos científicos, esto explicaría por qué el sexo sigue siendo la forma favorita de reproducirse entre los animales, incluso aunque resulte costoso y ponga en peligro su supervivencia. Y es que el proceso a través del cual los machos compiten por resultar apetecibles y las hembras escogen entre ellos, actúa, según los investigadores, como un «cásting» que acaba beneficiando a la población a largo plazo.

Un «cásting» despiadado

Tal como explica Brent Emerson, otro de los científicos que ha trabajado en el estudio e investigador en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología del CSIC, «en los casos en los que no hay reproducción sexual las poblaciones acumulan mutaciones dañinas, que con el paso de las generaciones las acercan cada vez más a la extinción. Pero la selección sexual ayuda a eliminar más fácilmente esas mutaciones y con ello las ayuda a persistir».
Para descubrir cuál era el papel de esta selección sexual, el equipo estudió durante diez años la evolución de un escarabajo del géneroTribolium, también conocido como escarabajo castaño de la harina. Sin abandonar las condiciones del laboratorio, el equipo creó pequeñas poblaciones de escarabajos en los que había distintas intensidades de competencia entre los machos para conseguir hembras con la que reproducirse. Así, por ejemplo, mientras que en algunas jaulas «llovían las puñaladas» y había 90 machos para reproducirse con 10 hembras, en otras solo había un macho y una hembra, y por ello ninguna selección sexual.
Después de siete años bajo estas condiciones, lo que equivale a unas 50 generaciones de escarabajos, los investigadores cambiaron las reglas del juego y comenzaron a cruzar a los escarabajos más emparentados, con el objetivo de detectar las mutaciones deletéreas, es decir, perjudiciales.

Endogamia entre escarabajos

Al igual que ocurre en familias en las que predomina la consanguineidad, las poblaciones de escarabajos que tenían menos variedad de genes acumulaban más problemas que los hacían más proclives a las enfermedades y a la muerte. Sin embargo, aquellas en las que había habido una selección sexual más intensa, gracias a una mayor competencia entre machos, tenían un mejor estado de salud.
«Para ser bueno en atraer a las parejas el individuo tiene que ser bueno en la mayoría de las cosas, así que la selección sexual es una filtro importante y eficaz para mantener y mejorar la salud genética de la población», ha explicado Matt Gage. Renovarse o morir, esa es la cuestión... Al menos entre los escarabajos.
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