miércoles, 18 de octubre de 2017

Desvelado el misterio del origen del oro en el Universo

La colisión de dos estrellas de neutrones lanzó grandes cantidades de los elementos más pesados, como el oro, el platino y el uranio. El choque produjo tanto oro como la masa de la Tierra

Recreación artística de la fusión de dos estrellas de neutrones - U. Warwick/M. Garlick

Quizás no lo sepa, pero es posible que lleve en el dedo o en la muñeca el resultado de uno de los eventos cósmicos más violentos y espectaculares que existen. Un impresionante plantel de científicos anunciaba este lunes que, por primera vez, se ha logrado observar con telescopios y escuchar con ondas gravitacionales el mismo fenómeno cósmico, la fusión de dos estrellas de neutrones en una galaxia a 130 millones de años luz. La detección inaugura una nueva era en la Astronomía (Así te lo contamos en directo), pero además viene acompañada de una serie de descubrimientos científicos. Y uno de ellos es el misterioso origen del oro.
La colisión de esas dos estrellas de neutrones, que formó una kilonova, ha resultado ser la fuente de grandes cantidades de los elementos más pesados del Universo, como el oro, el platino y el uranio. El choque produjo tanto oro como la masa de la Tierra y desvelando por fin el misterio de su formación.


Estas dos estrellas de neutrones eran muy densas, tan pesadas como nuestro Sol pero con solo 10 kilómetros de diámetro, y chocaron entre sí hace 130 millones de años, cuando los dinosaurios deambulaban por la Tierra, en una galaxia relativamente antigua que ya no formaba muchas estrellas. Los dos astros se fueron acercando el uno al otro a lo largo de millones de años luz, y giraron alrededor cada vez más rápido a medida que se acercaban, incluso hasta quinientas veces por segundo.
Esta fusión envió unas ondas a través de la trama del espacio y el tiempo, las llamadas ondas gravitacionales, que el observatorio LIGO detectó el pasado 17 de agosto, junto con una ráfaga de rayos gamma de corta duración detectada dos segundos después por el satélite Fermi. La noche siguiente, telescopios de todo el mundo apuntaban al lugar del espacio de donde provenían las señales y uno de ellos, el maravilloso Hubble, fue el primero en observar la kilonova en una galaxia llamada NGC 4993, a 130 millones de años luz de distancia.

Cenizas de una estrella
«Las exquisitas observaciones obtenidas en pocos días mostraron que estábamos observando un kilonova, un objeto cuya luz es alimentada por reacciones nucleares extremas. Esto nos dice que los elementos pesados, como el oro o el platino utilizados en joyería, son las cenizas forjadas a mil millones de grados en una estrella de neutrones que se fusiona», explica Joe Lyman, del Observatorio Europeo Austral (ESO), quien fue el primero el alertar a la comunidad científica de que tenía la imagen de algo increíble.
Como explica Samantha Oates, de la británica Universidad de Warwick, que también participó en el hallazgo, «este descubrimiento ha respondido a tres preguntas que han desconcertado a los astrónomos durante décadas: ¿qué sucede cuando se fusionan las estrellas de neutrones? ¿Qué causa los estallidos de rayos gamma de corta duración? ¿Dónde se forman los elementos pesados como el oro? En el plazo de una semana, los tres misterios fueron resueltos».

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miércoles, 4 de octubre de 2017

VIDEO: Científicos de la NASA descubren agujeros negros supermasivos dobles

Este raro hallazgo podría arrojar luz sobre cómo crecen los agujeros negros gigantes y cómo producen las fuertes señales de ondas gravitacionales en el universo, señalan especialistas.

Ilustración de dos agujeros negros supermasivos.

Astrónomos de la NASA han descubierto una serie de agujeros negros dobles de gran tamaño en el centro de distintas galaxias, informa la página web de la agencia espacial.
Se trata de cinco pares de agujeros negros supermasivos, cada uno de los cuales contiene millones de veces la masa del Sol. Los mismos se formaron cuando dos galaxias chocaron y se fusionaron entre sí, conduciendo a que sus agujeros negros supermasivos se encuentren juntos.

El hallazgo se realizó a partir de datos combinados de diferentes observatorios, entre ellos los del Observatorio Chandra de Rayos X y el Wide-field Infrared Survey Explorer, que se encuentran en el espacio, y el gran telescopio binocular, ubicado en la Tierra.


Según comentó una de las principales autoras del estudio, Shobita Satyapal, "los agujeros negros supermasivos dobles han sido difíciles de encontrar". Las observaciones, tanto infrarrojas como con rayos X, mostraron que los mismos están sepultados en grandes cantidades de polvo y gas.
Los especialistas señalan que este extraño hallazgo podría arrojar luz sobre cómo crecen los agujeros negros gigantes y cómo producen las fuertes señales de ondas gravitacionales en el universo.


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domingo, 1 de octubre de 2017

Un nuevo hallazgo vuelve a demostrar que Einstein tenía razón

El descubrimiento ayudará a "determinar de forma más exacta" la zona del espacio desde la cual provienen las ondas gravitacionales.


Un equipo internacional de astrónomos ha anunciado que se volvieron a detectar ondas gravitacionales, y en esta ocasión por primera vez se logró rastrear la forma de las ondas que proceden del espacio tras la colisión de agujeros negros, informa el diario británico 'The Guardian'.
El hallazgo fue realizado por dos detectores del Observatorio de detección de ondas gravitatorias (LIGO, por sus siglas en inglés), en Hanford (Washington, EE.UU.) y Livingston (Luisiana, EE.UU.), así como por el interferómetro Virgo, situado cerca de Pisa (Italia). El anuncio fue hecho esta semana en una reunión de los ministros de Ciencia del G7 en la ciudad italiana de Turín.


Se trata de la cuarta detección de ondas, que se produjeron tras la fusión de dos grandes agujeros negros. Un ligero movimiento en la señal detectada por las herramientas astronómicas el pasado 14 de agosto podría referirse a los momentos finales de esa fusión que se generó hace unos 1.800 millones de años. En esa oportunidad, agujeros negros con masas 31 y 25 veces más que la del sol respectivamente, se combinaron para formar un nuevo agujero negro.


La captación de las ondas gravitacionales llevada a cabo en septiembre de 2015 por parte del observatorio LIGO marcó la primera comprobación experimental de la predicción de Albert Einstein respecto a su teoría de la relatividad.
Según el astrónomo John Veitch, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), los datos conseguidos con las herramientas de LIGO y Virgo ayudarán a "determinar de forma más exacta la zona en el espacio desde la cual provienen las ondas". Además, en el futuro esto podría permitir a los científicos hacer girar los telescopios basados en tierra hasta los objetivos para ver observar si hay algún rastro visible de la colisión en sí.

El fenómeno de las ondas gravitatorias fue predicho por Albert Einstein en su teoría de la relatividad. Estas ondas se generan al liberarse grandes cantidades de energía tras la colisión entre objetos de enorme densidad, como los agujeros negros, ofreciendo información relevante sobre el origen de las estrellas.
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La NASA registra una aurora global nunca antes vista en Marte

La gran tormenta solar registrada a principios de este mes dobló los niveles de radiación en el Planeta Rojo.


Una explosión inesperadamente fuerte del Sol golpeó Marte este mes y sus consecuencias fueron observadas por las misiones de la NASA en órbita y en la superficie, informa el portal Phys.org.
La gran tormenta solar del pasado 11 de septiembre provocó en Marte una aurora global más de 25 veces más brillante que cualquiera aurora registrada anteriormente por la sonda MAVEN, que ha estado estudiando la interacción de la atmósfera marciana con el viento solar desde 2014.
En Marte no existe una magnetosfera que contribuya a la aparición de auroras similares a las de la Tierra. En cambio, en el Planeta Rojo los fotones bombardean toda la atmósfera, y no solo las regiones polares. Como resultado, las capas superiores de la atmósfera marciana empiezan a emitir luz en el espectro ultravioleta.
El evento solar también produjo niveles de radiación en la superficie que duplicaban cualquier medición realizada por el Detector de Radiación de Curiosity (RAD) desde el inicio de esta misión en 2012.
"El conjunto de misiones científicas de la NASA está en el lugar correcto para detectar como nunca antes había sido posible la actividad del Sol y examinar los efectos de estos eventos solares en Marte", dijo Elsayed Talaat, científico del programa MAVEN.

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Explican el origen de los monstruosos agujeros negros aparecidos tras el Big Bang

Proponen un posible origen para los enormes cuerpos situados en el centro de muchas galaxias: corrientes supersónicas de gas formado tras el origen del Universo se acumularon y colapsaron, generando estos objetos

Simulación de una acumulación de gas en el entorno de la semilla de una estrella. Estas concentraciones podrían explicar el origen de los agujeros negros - Shingo Hirano

Un equipo internacional de investigadores ha conseguido elaborar una simulación de ordenador para explicar y recrear la formación de los primeros agujeros negros supermasivos, esas colosales acumulaciones de energía y masa (que tienen una masa comparable a la de cientos o miles de millones de soles) y que están en el centro de muchas galaxias, como la Vía Láctea. El estudio, publicado este jueves en Science, ha mostrado que corrientes de gas supersónicas formadas tras el Big Bang podrían ser la explicación para la aparición de estos objetos tan importantes en la evolución del Universo.
«Es un avance significativo», ha dicho en un comunicado Naoki Yoshida, primer autor del estudio e investigador en el Insituto Kavli de Física y Matemáticas del Universo. «El origen de los monstruosos agujeros negros siempre ha sido un misterio y ahora tenemos una posible solución».


Los astrónomos han podido ver agujeros negros supermasivos situados a una distancia de 13.000 millones de años luz, cuando el Universo apenas tenía el cinco por ciento de su edad actual. Pero ninguna de sus teorías ha podido explicar hasta ahora cómo fue el nacimiento de estos cuerpos en aquellas etapas tempranas. Esto implica que se desconoce una parte importante de cómo nació el Universo visible hoy en día y de que las teorías han pasado algo muy importante por alto.

La semilla: el colapso gravitacional

Los científicos han dado varias posibles explicaciones. Sugirieron que los agujeros negros supermasivos podrían haberse formado tras la muerte de la primera generación de estrellas que apareció en el Universo. O bien que su origen estaría en la nube de gas primordial, esa masa de gas formada tras el Big Bang, antes que las estrellas. De acuerdo con esta idea, podría ser que el nacimiento de los agujeros negros estuviera relacionado con el colapso gravitacional de este gas. ¿Qué quiere decir esto? Este colapso ocurre cuando una gran acumulación de masa genera una atracción gravitacional tan fuerte que incluso supera la capacidad de resistencia de los átomos. Por eso, en teoría, el colapso progresa fuera de control y sin que nada pueda detenerlo hasta generar una singularidad: el agujero negro.
Acumulación de materia oscura (arriba) y de gas primordial (abajo), que luego darían lugar a un agujero negro- Shingo Hirano

En esta ocasión, Yoshida y su compañero Shingo Hirano, investigador en la Universidad de Texas, Austin (EE.UU.), se fijaron en un posible mecanismo para generar agujeros negros supermasivos con una velocidad suficiente. La clave fue tener en cuenta el movimiento supersónico del gas atrapado por la materia oscura, esa extraña entidad que genera gravedad en el tejido del Universo pero que no está asociada a nada que pueda verse directamente a través de ningún instrumento.


Matemáticas para ver más lejos

De momento, no hay forma de ver lo que ocurrió directamente cuando el Universo estaba dando sus primeros pasos, y quizás nunca sea posible. Pero los científicos pueden desarrollar modelos de ordenador para usar los datos recogidos por los astrónomos y obtener resultados. Guardando las distancias, el proceso recuerda al funcionamiento de una «Thermomix»: se introducen datos (ingredientes) y la máquina los procesa (siguiendo las instrucciones de una «receta») para obtener resultados también en forma de números (la comida procesada). Si resulta que estas conclusiones son compatibles con las cosas que se observan a través de los telescopios, es porque el modelo ha dado con una explicación, al menos plausible, sobre lo que se está estudiando: en este caso el origen de los agujeros negros supermasivos más antiguos.
En esta ocasión, y gracias a los masivos cálculos de un supercomputador, las simulaciones mostraron que solo 100 millones de años después del Big Bang se formó una gran acumulación de materia oscura. Las corrientes de gas supersónicas, originadas en la gran explosión, fueron capturadas por estas acumulaciones de masa. Así, en tiempos muy breves, el gas se concentró y formó enormes y turbulentas nubes de gas, en cuyo interior se pudieron formar rápidamente los gérmenes de estrellas inmensas.
«Una vez que llegaron a una masa de 34.000 soles, las estrellas colapsaron por su propia gravedad, y dieron paso a agujeros negros», ha dicho Yoshida. «Estos agujeros negros masivos nacidos en el Universo temprano continuaron creciendo y fundiéndose con otros hasta convertirse en agujeros negros supermasivos», ha propuesto el astrofísico. Estos son los que podemos ver hoy en día a través de potentes telescopios.

La densidad de los agujeros negros

Las simulaciones son simulaciones y la realidad es la realidad. Pero lo cierto es que el modelo usado por estos investigadores ha predicho un Universo en el que habría un número de agujeros negros supermasivos similar al que realmente existe: con una densidad de cerca de uno por cada 3.000 millones de años luz cúbicos (este es el volumen que queda comprendido en un cubo de 3.000 millones de años luz de lado).
Esta investigación será importante para las futuras investigaciones que analicen el crecimiento de grandes agujeros negros. Además, se espera que en los próximos años el potente telescopio espacial James Webb acelere este área gracias a su capacidad de observar el Universo más lejano y por tanto más antiguo.
Así las cosas, parece que con el Big Bang, en un instante imposible el tiempo comenzó a correr. Y con él la materia, la energía y el espacio «brotaron» en todas direcciones. Desde un punto singular en el que se concentraba toda la energía, en cuestión de segundos la expansión permitió la aparición de los átomos más sencillos posibles: los de hidrógeno y helio. En teoría, hicieron falta miles de millones de años para que apareciera la luz, y para que el gas primordial se aglutinase y formase estrellas, galaxias y también agujeros negros. Pero, ¿cómo ocurrió esto? ¿Cuándo y por qué aparecieron los primeros agujeros negros supermasivos? Esto es lo que aun se está tratando de comprender. La receta para lograrlo pasa por usar telescopios cada vez más potentes, y quizás valerse de la información de las ondas gravitacionales, y hacer simulaciones por odenador que puedan explicar los fenómenos que sí que se pueden observar.

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viernes, 22 de septiembre de 2017

Confirman que los rayos cósmicos vienen de más allá de nuestra galaxia

Un consorcio internacional de investigadores se acerca al origen del misterioso fenómeno que golpea continuamente la Tierra

Golpean continuamente la Tierra con una energía cien veces mayor que la de nuestros más poderosos aceleradores

Llegan de lo más profundo del espacio casi a la velocidad de la luz, y golpean continuamente la Tierra con una energía cien veces mayor que la de nuestros más poderosos aceleradores. No son partículas individuales, sino núcleos atómicos completos, que al llegar a la atmósfera provocan auténticas cascadas de partículas que "riegan" la superficie del planeta. Los rayos cósmicos de alta energía se conocen desde hace más de 50 años, pero están rodeados de profundos misterios. Nadie sabe de dónde vienen, ni siquiera si proceden de dentro o de fuera de nuestra propia galaxia. Y tampoco se sabe qué tipo de evento o catástrofe cósmica es capaz de acelerar un núcleo atómico completo hasta una velocidad cercana a la de la luz.
Ahora, y tras doce años de estudio ininterrumpido, un consorcio internacional compuesto por más de 400 investigadores de 18 países y 100 instituciones diferentes ha conseguido, por primera vez, confirmar que los rayos cósmicos de alta energía que bombardean la Tierra se originan fuera de nuestra Vía Láctea. En un artículo que acaba de publicar la revista Science, los científicos describen cómo lograron detectar una anisotropía, una asimetría en la distribución de las direcciones de llegada de los rayos cósmicos en el momento en el que impactan con la atmósfera terrestre.

Fue así como pudieron determinar que la dirección predominante en el momento de la llegada apunta a una amplia zona del cielo, pero se desvía en unos 90 grados de la dirección que deberían tener si los rayos cósmicos procedieran de nuestra propia galaxia. La distribución de las direcciones de llegada constituye un importante primer paso para averiguar exactamente dónde se originan.
Tal y como se explica en el artículo de Science, los rayos cósmicos de alta energía se llevan observando desde hace más de 50 años, pero sus fuentes siguen siendo un misterio. Y la mejor esperanza para descubrir dónde se originan es, precisamente, estudiar sus sentidos de marcha a medida que se aproximan a la Tierra. Algo que, sin embargo, resulta extraordinariamente difícil, ya que a lo largo de su viaje a través del espacio, los rayos cósmicos interactúan con los campos magnéticos de nuestra y de otras galaxias, que los desvían ocultando sus verdaderos puntos de origen.
Los investigadores consiguieron sus resultados utilizando el mayor detector de rayos cósmicos jamás construido, el Observatorio Pierre Auger, en Argentina. Y dado que los rayos cósmicos de alta energía (los de más de dos julios) llegan a la Tierra con muy poca frecuencia (1 al año por cada km. cuadrado de superficie), el observatorio ha sido construido para observar al detalle un área de 3.000 km. cuadrados, lo que le permite registrar un notable número de eventos.
Los rayos cósmicos son núcleos de elementos que van del hidrógeno al hierro. Poder analizarlos con detalle proporcionaría a los científicos una forma directa de estudiar la materia que llega hasta nosotros desde fuera de la galaxia en que vivimos. Es decir, que su estudio nos permitiría comprender mucho mejor la composición de galaxias lejanas, y también los procesos necesarios para acelerar núcleos atómicos (mucho más pesados que las partículas individuales) hasta casi la velocidad de la luz.

«Somos materia estelar»

En cierta ocasión, el astrónomo Carl Sagan dijo: "El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono de nuestras tartas de manzana, se fabricaron en el interior de estrellas que colapsan. Estamos hechos de materia estelar". En otras palabras, comprender los rayos cósmicos y averiguar de dónde proceden nos ayudará a responder cuestiones fundamentales sobre el origen del Universo, las galaxias y nuestra propia existencia.


Como se ha dicho, resulta extremadamente raro que rayos cósmicos con energías superiores a dos julios alcancen la Tierra. De hecho, su tasa de llegada a la atmósfera superior es de apenas uno por km. cuadrado por año, lo que equivale a que un área del tamaño de un campo de fútbol sería alcanzada por un rayo cósmico apenas una vez cada siglo.
Un julio es una medida de energía, equivalente a la se necesitaría para lanzar una manzana pequeña a un metro de altura, o a la energía que tendría una pelota de 56 gramos a 22 km/h. Cuando un núcleo atómico golpea la atmósfera terrestre casi a la velocidad de la luz, toda esa energía se deposita e apenas unas pocas millonésimas de segundo.
A pesar de su rareza, estas partículas tan energéticas resultan detectables porque al impactar provocan "cascadas" de otras partículas secundarias (electrones, protones, muones...). a través de sucesivas interacciones con los núcleos atómicos presentes en la atmósfera. Esas cascadas de partículas se extienden por la atmósfera a la velocidad de la luz, en una estructura similar a un disco, algo parecido a un plato gigante, de varios km. de diámetro. Cada plato puede llegar a contener más de 10.000 millones de estas partículas secundarias.

Radiación Cerenkov

En el observatorio Pierre Auger, los rayos cósmicos se detectan midiendo la radiación Cerenkov, es decir, la radiación electromagnética emitida por las partículas cargadas que pasan a través de un medio, como el agua, a una velocidad de fase mayor de la que tendría la luz en ese mismo medio. Así, para detectar los rayos cósmicos, los investigadores miden la luz Cherenkov en el interior de un detector, que consiste en una estructura plástica que contiene 12 toneladas de agua. El observatorio cuenta con 1.600 detectores, repartidos en un área de 3.000 km. cuadrados formando una gran red hexagonal.
Los tiempos de llegada de las partículas a los detectores, medidos con receptores GPS, se utilizan para determinar la dirección desde la que las partículas llegaron, con un margen de error de aproximadamente un grado.
De esta forma, estudiando la distribución de las direcciones de llegada de más de 30.000 partículas cósmicas, los investigadores descubrieron una anisotropía, que es la diferencia en la tasa de llegada de rayos cósmicos según la dirección en que se observe. Y eso significaba que los rayos cósmicos no llegaban uniformemente de todas direcciones, sino que había una dirección concreta de la que parecían llegar más rayos. Esa dirección se desviaba en 90 grados de la que tendrían si procedieran del centro de nuestra propia galaxia, lo que les llevó a concluir que procedían de mucho más lejos.
"Existen otras evidencias -afirma Gregory Snow, coordinador del proyecto en el Observatorio Pierre Auger- pero yo diría que este trabajo realmente confirma que la mayor parte de las partículas de rayos cósmicos de alta energía no proceden de la Vía Láctea".
Sin embargo, y a pesar de que el hallazgo confirma el origen extragaláctico de los rayos cósmicos, sigue sin aclararse cuál es exactamente su procedencia. Eso es algo que queda para las investigaciones que se sucederán en los próximos años.

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jueves, 21 de septiembre de 2017

El Hubble descubre un objeto único en el Sistema Solar

Se trata de dos asteroides que orbitan entre sí y tienen características de un cometa, como una cabellera brillante y una larga cola

Impresión artística del asteroide binario - ESA

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) ha observado un objeto único en el Sistema Solar, dos asteroides que orbitan entre sí y exhiben características semejantes a un cometa, como una larga cola y una cabellera (coma) brillante. Resulta el primer asteroide binario conocido que también ha sido clasificado como un cometa. La investigación se presenta en un artículo publicado en la revista Nature esta semana.


En septiembre de 2016, justo antes de que el asteroide 288P hiciera su aproximación más cercana al Sol, se situó lo suficientemente cerca de la Tierra como para permitir a los astrónomos una visión detallada gracias al Hubble.
Las imágenes de 288P, que se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, revelaron que en realidad no era un solo objeto, sino dos asteroides de casi la misma masa y tamaño, orbitando entre sí a una distancia de unos 100 kilómetros. Ese descubrimiento fue en sí mismo un hallazgo importante. Debido a que se orbitan entre sí, se pueden medir las masas de los objetos en esos sistemas.
Pero las observaciones también revelaron actividad en curso en el sistema binario. «Detectamos indicaciones fuertes de la sublimación del hielo de agua debido al aumento del calor del Sol, similar a cuando se crea la cola de un cometa», explica Jessica Agarwal, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar , Alemania y autora principal de la investigación. Esto convierte a 288P en el primer asteroide binario conocido que también se clasifica como un cometa del cinturón principal.

Entender el origen y la evolución de los cometas del cinturón principal -asteroides orbitando entre Marte y Júpiter que muestran actividad similar a un cometa - es un elemento crucial en nuestra comprensión de la formación y evolución de todo el Sistema Solar. Estos objetos pueden ayudar a contestar cómo llegó el agua a la Tierra. Dado que sólo se conocen unos pocos objetos de este tipo, para los científicos 288P se presenta como un sistema extremadamente importante para futuros estudios.

Desde hace 5.000 años

Las características de 288P, como la separación de los dos componentes, el tamaño prácticamente igual de ambos, la elevada excentricidad y la actividad similar a un cometa, lo hacen único entre los pocos asteroides binarios conocidos en el Sistema Solar. La actividad observada de 288P también revela información sobre su pasado, señala Agarwal: «El hielo superficial no puede sobrevivir en el cinturón de asteroides para la edad del Sistema Solar, pero puede ser protegido durante miles de millones de años por un manto de polvo refractario».
A partir de esto, el equipo llegó a la conclusión de que 288P ha existido como un sistema binario desde hace solo unos 5.000 años. «El escenario de formación más probable de 288P es una ruptura debido a la rotación rápida. Después de eso, los dos fragmentos pueden haber sido separados aún más por la rotación de sublimación».
El hecho de que 288P sea tan diferente de todos los otros asteroides binarios conocidos plantea algunas preguntas acerca de si no es sólo una coincidencia que presenta tales propiedades únicas. Como encontrar 288P incluyó mucha suerte, es probable que siga siendo el único ejemplo de su tipo durante mucho tiempo. «Necesitamos más trabajo teórico y observacional, así como más objetos similares al 288P, para encontrar una respuesta a esta pregunta», concluye la investigadora.


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domingo, 17 de septiembre de 2017

El telescopio espacial Hubble descubre un planeta negro que traga luz

Fue bautizado como WASP-12b y se encuentra en nuestro sistema solar, a 1.400 años luz de la Tierra.


El telescopio espacial Hubble, de la Agencia Nacional del Espacio (NASA, pos sus siglas en inglés), descubrió un extraño planeta que se deja ver totalmente negro porque se traga la luz, en lugar de reflejarla de regreso al espacio. Según la NASA, el planeta es capaz de atrapar al menos 94 % de la luz visible que desde las estrellas cae en su atmósfera. 
El exoplaneta, bautizado como WASP-12b, se encuentra en nuestro sistema solar, a 1.400 años luz de la Tierra. Pertenece a la categoría de los llamados 'Júpiter calientes'. Se trata de gigantes gaseosos que orbitan en una relativa proximidad de su estrella anfitriona y se calientan a extremas temperaturas, explica 'International Business Times'.

Atmósfera caliente

La atmósfera del planeta es tan caliente que la mayoría de las moléculas son incapaces de sobrevivir en el lado del día, donde la temperatura es de 2.537 grados Celsius. Por lo tanto, no hay nubes que se puedan formar para reflejar la luz de vuelta al espacio.

De tal modo, la luz penetra profundamente en la atmósfera del planeta, donde al ser absorbida por los átomos de hidrógeno se convierte en energía calorífica.
El lado nocturno del planeta es una historia diferente. WASP-12b mantiene contantes un lado de día y un lado de noche, dado que orbita tan cerca de la estrella que se bloquea de forma tidal.

El lado nocturno es más fresco

El lado de la noche es más de 1.000 grados Celsius más fresco, lo que permite que el vapor de agua y las nubes se formen.
Taylor Bell, de la Universidad McGill y el Instituto de Investigación sobre Exoplanetas en Montreal, Quebec, Canadá, dijo que "esta nueva investigación del Hubble demuestra la gran diversidadexistente entre la extraña población de los Júpiter calientes".
El experto indicó que puede haber "planetas como WASP-12b con temperaturas de 2.537 grados Celsius y otros que son de más de 1.000 grados Celsius, y ambos son llamados Júpiters calientes".
Bell afirmó que "la investigación anterior sugiere que se está bombeando más calor al lado diurno del planeta, pero los procesos que, como los vientos, llevan el calor al lado nocturno, no mantienen el ritmo".

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martes, 12 de septiembre de 2017

La tormenta magnética causada por la última llamarada solar, a punto de llegar a la Tierra

Este 13 de septiembre la erupción solar "cubrirá" Marte, Mercurio y Venus además de nuestro planeta.


La poderosa llamarada que el astro rey lanzó este domingo causará en la Tierra una tormenta magnética de un nivel dos o tres sobre una escala de cinco, ha informado este lunes el Laboratorio de Astronomía de Rayos X del Sol, adscrito al Instituto Físico Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia.
Según las previsiones de los científicos, las grandes masas de materia emitidas el pasado 10 de septiembre por la atmósfera solar "cubrirán con una sola nube" a Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Los dos primeros planetas se verán más afectados por la llamarada, mientras el impacto sobre la Tierra y Marte será tangencial.

"La llegada de la eyección a la Tierra se prevé para la noche del 12 al 13 de septiembre. En este momento se espera una tormenta magnética de nivel dos o tres sobre una escala de cinco puntos", reza el comunicado del Laboratorio.

Ciclo de llamaradas

El Sol ha vuelto a emitir este domingo una fortísima llamarada solar que alcanzó una intensidad de X8,3, donde la letra representa una clase de fulguraciones extremadamente grandes y el número hace referencia a su intensidad. La clase X es la más fuerte de las cinco existentes.
"Esta eyección de masa solar es una de las mayores de la historia y solo podemos alegrarnos de que ocurrió a una distancia considerable de la línea Sol-Tierra", señalaron los investigadores. La fulguración es la cuarta que se produce en menos de una una semana. 
El pasado miércoles se registró la primera llamarada solar del actual ciclo y, con una intensidad de X9,3, fue la más potente de los últimos 12 años. La segunda fulguración, de una intensidad X1,3, azotó nuestro planeta el último jueves, mientras que la tercera, con una potencia de M8,1, se registró un día después.
Esta actividad solar derivó el viernes en una tormenta magnética, lo que puede causar en los humanos. La liberación de masa coronal de este tipo de llamaradas 'quema' el campo magnético de la Tierra.

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VIDEO: Así fue la explosión solar que generó una energía de mil millones de bombas de hidrógeno

Solo la atmósfera de nuestro planeta protege a la humanidad de los efectos que estos fenómenos podrían causar.


Un equipo de científicos de la Universidad de Sheffield y la Universidad de la Reina de Belfast (Reino Unido) han captado con gran detalle el momento en el que se produjo la mayor erupción solar en más de 12 años.
La llamarada se produjo el pasado 6 de septiembre y fue clasificada como de categoría X, el tipo de explosión solar de mayor potencia. Ese evento fue observado durante un período de 48 horas y pudo ser grabado usando el Telescopio Solar Sueco del Observatorio del Roque de los Muchachos, ubicado en la isla española de La Palma (Canarias).

Este tipo de fenómenos solares producen una explosión de radiación a través del espectro electromagnético, alcanzando energías comparables a mil millones de bombas de hidrógeno, pero gracias a la atmósfera de la Tierra y a la distancia a la que se encuentra el Sol no representan un peligro para la humanidad.
Además las llamaradas solares pueden trasladar el plasma de la superficie de nuestra estrella a velocidades de hasta 2.000 kilómetros por segundo, en lo que se conoce como 'eyecciones de masa coronal'. Estos eventos de gran alcance pueden conducir a alteraciones en el funcionamiento de los satélites y de las señales del GPS, así como también originar auroras boreales por su interacción con la atmósfera terrestre.


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